Vivir acorde a la revolución

El valor de una obra

El valor de una obra

A nivel individual, seguir creando pese a todo es de las mayores revoluciones que puedes hacer. Es dejar una huella o legado, con tu mensaje o sensaciones que quieras transmitir, haciendo que una vez que no estés aquí, otra gente pueda sentir o aprender con tu creación, y conocer parte de ti. Para el proceso de crear requieres de un sacrificio y esfuerzo inmenso, y muchas veces se siente la sensación de ir contra corriente con lo que la sociedad quiere de ti, por eso el proceso de crear y de introspección es tan duro, porque requieres de ir en contracorriente, pero eventualmente aprendes que de eso trata la libertad y es necesaria para una felicidad más duradera. Se intenta sustituir el arte sincero creado por mero disfrute, el cual poder sentir orgullo por la creación, por uno artificial insignificante, con el único objetivo de conseguir dinero de él y limitarnos a meramente consumir. Ya que es un riesgo que las personas prueben crear con sus propias manos, porque quiere decir que aún tiene una mente activa al igual que muestra que el individuo aún tiene libre albedrío, aparte de los beneficios que otorga como: dopamina real, satisfacción por crear, potencial de cambiar para mejor vidas, y básicamente disfrutar de la experiencia que supone crear sin objetivo monetario por el medio. Y lo más importante de todo: el potencial de llevar a cabo la revolución, ya que la resiliencia que necesita el crear es la misma que se necesita para la revolución. La esperanza de poder finalizar la obra al igual que llevar a cabo la revolución, pese todos los obstáculos y dificultades por el camino.

Por eso se demoniza las mentes creativas, y se esparce la idea de que hay que nacer con un don como para ponerte a crear, y tienes que "valer" lo suficiente para hacerlo, pero la mayoría de resto de mortales está condenada a morirse del hambre por crear. Y es cierto que es complicado tener un éxito mundial y poder dedicar tu vida a ello, pero no es para nada igual de complicado a cómo se vende, el fracaso solo es garantizado si tan siquiera lo intentas; qué menos tentar a la suerte. Haya suerte o no, has hecho un proceso creativo que te ha beneficiado por el camino, y quizás incluso hayas construido una pequeña comunidad que disfrute de tu creación. Y aunque no se logre que la obra llegue a mucha gente, nuestra intención debe ser simplemente realizar una obra de la cual estar orgullosos nosotros mismos, todo lo demás es secundario. Todo aquel que busque sacar rédito económico de algo tan noble y humano como crear, tiene mil alternativas más realistas y sencillas para ello, el arte debe ser honesto y puro, sin corromperse por el capital. Aunque no hay que negar la realidad capitalista donde necesitamos de susodicho capital para subsistir, suficiente revolución es todo aquel que intenta cumplir con su pasión, teniendo que pasar por el aro de monetizarlo, pero por lo menos cumple con el proceso de crear y con el de la revolución hasta el punto más viable individualmente, ya que con participación de más personas se podría aliviar la presión económica impuesta. El problema transcurre cuando crear pasa de ser tu afición que haces para el disfrute tuyo y de otras personas, a tu único modo de sustento y reducir tu arte a meros bienes comerciales, no ver tu obra como un proyecto transcendental en tu vida, sino como un bien más para sobrevivir otro mes. Pero es la realidad capitalista de la actualidad, hay que luchar por la supervivencia y no todo el mundo tiene el privilegio de poder permitirse crear arte sin generar ingresos de él, para que sea viable se requiere un cambio en el sistema donde se normalice en la sociedad el obrar por simplemente el bienestar del resto, y no para lucrarse de ello. El mayor cáncer donde sí que es deplorable intentar conseguir dinero con el arte, es quienes solo ven al arte como una oportunidad emprendedora, explotando los géneros del arte más populares del momento y sin un estilo propio, simplemente calcando lo que funciona.  Hay miles de formas de crear, y todas igual de importantes, puedes crear ya sea: escribiendo, dibujando, bailando, fotografiando, haciendo contenido audiovisual… hay infinidad de maneras, y puede ser por cualquier intención (exceptuando el capital), lo importante es el recordatorio de que tenemos el potencial de crear y moldear el mundo a nuestro antojo. Si queremos crear algo, tenemos la capacidad y deberíamos de hacerlo. También se puede crear en el sentido de hacer espacios para personas, aunque hasta ahora esté describiendo crear solo con intención creativa, pero creando es un recordatorio que tenemos el potencial de crear cosas por el mundo, que no se tienen por qué limitar al arte. Podemos construir comunidades y ser el cambio que vemos necesario al mundo, y las creaciones es un recordatorio que todo es posible, ya que nuestro mundo actual se ha sostenido por nosotros, no por el estado, ni empresarios.

Volviendo a la importancia de crear en sentido creativo, crear arte nos permite experimentar la libertad, es dejar el miedo del fracaso y los pensamientos autodestructivos que nos convencen que intentarlo no merece la pena, mezclando sensación de desesperanza y de valorarnos menos como personas y siendo que esa misma visión de nosotros mismos se puede extrapolar a nuestra vida; deja más que claro que son pensamientos a los que hay que intentar evitar. También en la realización del arte eventualmente nos enfrentaremos a desafíos que pueden suponer el fin de la obra, ya que lo más común que suceda es que la obra nunca sea publicada, y sea una obra a medias, que en sí ya cuenta una de las historias más tristes; y es que su creador ha perdido fe en su propia obra. Para llegar a finalizar una obra significa que pese las pausas inevitables del proceso, se vuelva a retomar, que el autor no decida de destruir lo ya construido, y la mayor razón por la cual se deja los procesos creativos es cuando la tristeza inevitablemente llega a nosotros, porque al derrumbarnos, el simple hecho de existir ya es suficiente desgaste para nuestro ser, y añadir la presión de la necesidad de acabar con nuestra obra ya que se convierte en nuestro escapismo y extensión de nuestra vida, puede ser fulminante y también puede conseguir que dejemos de verle sentido en continuar tanto con la obra y la lucha. Son ocasiones que es más prudente tratar el dolor a intentar crear cuando estás al borde del colapso, y ser conscientes de que se tiene que disfrutar el proceso de crear sin enfocarse en terminar, puede ser el escape que necesitemos para momentos complicados, no es una obligación que tengamos una fecha límite de entrega.

Es otra razón por la que no interesa que sigamos creando, porque implicaría tener confianza en nosotros mismos y esperanza en que podamos cambiar las cosas, ya que el primer escalón es el más complicado de superar, que es cuando toda la duda de nuestro valor tiene lugar, una vez que tenemos la confianza en nosotros mismos, el resto de escalones por más que sigan siendo un reto, son mucho menores en comparación al primero, que consistiría el no aceptar la libertad intrínseca del ser humano. Con la libertad surge la esperanza activa, y una vez con esa esperanza y comprender que tenemos potencial del cambio, supondría el tambaleo del poder e influencia de las personas con más capital.

Lo más valioso que tiene que ofrecer la humanidad son nuestras propias creaciones hechas por y para la comunidad, nunca será lo que una multinacional tenga que ofrecer para nosotros. Al igual que hay que crear arte o creaciones por simple amor a ello, hay que consumir el arte y creaciones sinceras, hechas con nuestra misma intención; no por sacar rédito económico, sino para que sean unas creaciones disfrutadas por las máximas personas posibles. En un recordatorio que pese la insistencia de acabar con nuestro brillo y que rechacemos voluntariamente de nuestra voluntad y libertad, podemos simplemente ir contracorriente. Crear arte es lo que los humanos podemos hacer en un intento de equiparar a la belleza del mundo, el mundo en sí con sus paisajes naturales es una obra que se ha estado forjando por millones de años, y como personas la hemos de valorar antes que nos la quiten. Tanto la humanidad y naturaleza estamos en un intento de dejar nuestro hogar lo más bello posible, trayendo el paraíso utópico e inalcanzable de la religión, en algo real y para el alcance de todos. Cumple totalmente con la definición de arte, el creador del arte que es nuestro mundo es el universo, y la intención del arte es para crear vida, además que no falla a la hora de transmitir sensaciones a todo aquel que presencie el mundo, difícilmente somos indiferentes al ver uno de los múltiples maravillosos paisajes que posee el mundo. Pero lo mismo puede ser dicho de otras creaciones como animales o humanos, se aplica exactamente la misma lógica. Todas las personas transmiten sensaciones, y cuando te dedicas a apreciar a cada una te surge una retahíla de preguntas para añadirle más profundidad a la obra que es el individuo. Es complicado expresarlo en palabras, ya que es algo automático y que no se hace de manera consciente, y muchas veces se achaca este proceso a algo prejuicioso, que no describe exactamente el proceso, es meramente hacer una lectura de alguien para comprenderlo. Personalmente creo que es meramente apreciar la belleza individual, y una manera más de apreciar el arte al que nos exponemos. Mucho puede ser dicho de la personalidad o de la situación de la persona al simplemente prestarles atención, en parte gracias a la capacidad de empatía. Se puede saber si la persona es nerviosa o tranquila, introvertida o extrovertida, si está apurada con prisas o si no tiene urgencia. Que nuestro juicio puede fallar igualmente, y haber juzgado alguien incorrectamente debido a la situación o contexto de la persona, pero el margen de error se vuelve realmente ínfimo si nuestras intenciones es meramente el entender y apreciar, antes que juzgar a alguien por si supone una amenaza de algún tipo, o si es hecho desde la malicia, en ese caso es ir en contra de la idea general de apreciar el arte que los individuos somos. También puede explicar un poco de su historia, o al menos por lo que están pasando actualmente, una persona descuidada y con expresión triste querrá decir casi sin margen de error, que está pasando por una mala temporada o mal momento. Una persona que simplemente mira hacia el techo del tren con los brazos cruzados puede mostrar que está absorta en sus pensamientos por algo que haya sucedido o que esté por suceder. Una persona perteneciente a una tribu urbana que camina de forma imponente y confiada, muestra que es alguien quien ha desafiado las expectativas sociales que tenían hacia la persona, y que se ha encontrado a sí misma o está en proceso de ello. Encuentro realmente fascinante el analizar a personas para intentar saber la mayor parte de su historia que sea posible, ya que cada persona que nos encontramos seguramente sea de forma única en el resto de nuestra existencia, es una obra que tienes poco tiempo para analizar. Ayuda mucho hacer esto con las personas, desde un punto de vista apreciativo, para humanizar a todos con los cuales compartimos espacio, aunque sea temporalmente. Muchas veces sentimos desapego de la gente que nos rodea, como si nuestra historia fuera única y el resto carecieran de ella, como si solo nuestra vida tuviera importancia. Analizando y apreciando a las personas consigue ponernos con los pies en la tierra y ser conscientes que por más maravillosa que sea nuestra obra y compleja, la vida de los demás también lo es en su medida.

Las creaciones no solo tienen potencial para hacernos crecer como personas, y no tiene por qué toda obra intentar ser transcendental para la vida de cada uno, también es esencial lo que nos hace sentir y no solo lo que nos enseñan. No son pocas veces que al escuchar música mi estado de ánimo ha cambiado radicalmente, para animarme en los días que preferiría no haber despertado, para que los momentos sentimentales fueran aún más potentes, para encontrar calma en mi corazón cuando mi cabeza no para de cuestionarme… Con el arte que consiste en pintar o dibujar lo mismo, puede traer intriga o inspiración, un paisaje con gatitos puede traer ternura o tranquilidad, quizás incluso viejos recuerdos que traigan nostalgia o felicidad. Es una herramienta realmente poderosa para llegar a las personas, por ejemplo: para identificarnos con una obra porque el protagonista sufre de forma que lo hacemos nosotros y por lo cual puede ser terapéutico saber que no somos los únicos en sufrir de esa manera y que no estamos intrínsecamente rotos, para dar un mensaje político mediante el arte, y de hecho es comúnmente usado de esa forma, y es totalmente legítimo para anunciar injusticias en el mundo. El arte tiene potencial de no dejar indiferente a nadie, las creaciones son capaces de cambiar la vida de otras personas para mejor, tanto para el creador y quienes disfruten de la obra, y de simplemente potenciar momentos que ya estás viviendo. Pueden ser las palabras de aliento que alguien necesite en un mal momento, la música que anime a alguien luchar por un día más, el arte que revitalice las ganas por crear, creaciones que devuelvan la esperanza, y por ende, el potencial de una revolución.

Para el creador, le da un significado a la vida, le da más complejidad y la hace interesante, también puede resultar de una gran ayuda psicológica por la introspección interna que es necesaria para crear, aparte del orgullo que supone crear algo por uno mismo. Es beneficioso psicológicamente ya que para crear necesitas estar a solas tú y tu creación, donde tu mayor preocupación solo debe ser el crear, plasmando como está siendo tu vida en ella. Porque aún sin quererlo, y es algo que se ve en todo tipo de arte, es que en las trazadas, en el estilo del arte, con el ritmo en los instrumentos, con las palabras que se emplean, todo se vio influenciado por cómo el creador se sentía en el momento, son trozos del creador esparcidos por toda la obra, donde quienes la presencian decidirán qué hacer con los trozos. Es un momento muy sentimental y personal de la persona, por eso resulta de tanta ayuda, y por eso es el reflejo del alma del creador una vez que se comparte. Una misma obra puede ser drásticamente distinta al cambiar solo una variable, un día donde el creador en vez de sufrir hubiera disfrutado, quizás la obra no hubiera tenido un enfoque tan pesimista, o al revés. Por eso hay que agradecer las obras que más nos chocan, que se haya dado todas las variables para que la obra así sea.

Puede ser complicado dedicarse al arte, nuestra sociedad va a un ritmo que nadie normal puede seguir, donde el futuro es totalmente incierto, y aunque no haya nada de seguro en él nos insisten que tenemos que sacrificar nuestro presente para ello. La apuesta de dedicarse al arte o lo que te llene hacer, aunque más lógica, si lo que te llena no es rentable es visto como una chiquillada ir por ese camino. Y es entendible el sentimiento, pero es absurdo menospreciar de esa manera algo tan humano, significativo y bello como es el arte, y más por compararlo a la vida que quieren para nosotros de simplemente sacrificarnos por algo que no nos llena, es renunciar al arte para intentar añadir más belleza y significado al mundo para algo tan insignificante. Debido a ello nuestra sociedad enfrenta tantas crisis de identidad y la salud mental se deteriora, es forzar rechazar la humanidad y espíritu humano. Y aunque parezca irresponsable, no hay por qué seguirle el juego a la maquinaria capitalista de tener que sacrificar tu vida para el beneficio de empresarios, aunque el sistema haga de todo para erradicarte; rechazando los lujos y materialismo, a la vez que con cooperación con resto de personas con una mentalidad de vida más anarquista, la verdad es que se puede vivir a costa del estado, aunque fuerce el "modo de vida" en nosotros de reducirnos a simples herramientas. La importancia de crear también reside en eso, en tener confianza en nosotros mismos de ser capaces de retar a lo preestablecido, a la hora de crear ya lo hacemos, entonces escalarlo resulta menos temerario y más plausible, creando comunidades autosustentables sin necesidad de interactuar con el estado, conseguiríamos vivir a costa de éste, de forma que abrazaríamos con totalidad la libertad nuestra.

Somos quienes mantenemos la sociedad y en parte mantenemos nuestra opresión, desde luego es dificultarse la vida hacerlo individualmente, pero sería dejar de ir en contra de tu naturaleza, vivir tal como el espíritu te pide, a parte de conseguir que el sistema colapse una vez que no lo mantengamos nosotros. A la larga disfrutarás infinitamente más de la vida, no por nada la gente mayor se arrepiente tanto de cuando eran jóvenes, el único orgullo es haber tenido descendencia, porque es lo más cercano a crear que se nos permite en este sistema, lo que es beneficioso para el sistema en sí, el resto de creaciones son peligrosas para el establecimiento, por eso se oprime. Más vale no vivir una vida larga pero vivir realmente, a mantener una supuesta vida de mentira donde acabas siendo mayor y sin haber hecho nada de lo que ansiabas de joven. Hay que tener confianza en uno mismo que, dando la espalda al estado, podamos sobrevivir y no solo eso, sino vivir también.

Crear como tal ayuda en tantos sentidos al individuo propio que crea como quienes disfrutan de la creación, que acabar con ello es prioritario, una sociedad sana, que se entienda entre sí y donde comparten su sabiduría, hace que el orden que les mantiene en poder esté en peligro inminente. Las personas al desarrollarnos captamos diversos fragmentos del resto de personas, es importante consumir obras hechas por humanos por eso mismo, ya que nos puede ayudar a la hora de la introspección, necesitamos de fragmentos para juntarlos con los cuales mejor combinen para así darles autoría nuestra. Es la forma en la que podemos ser nosotros mismos aunque agarremos la base de otras personas.

Acabando con el arte y sustituyendo las ganas de crear por las de consumir, se consigue que la gente no se auto descubra creando arte, ni que pueda mantener una conversación mediante su arte a la gente que interactúe con él, ni invita a reflexionar esa misma gente que podría interactuar con el arte. Es una manera de deshumanizar y alinear a la población, sustituyendo las creaciones hechas con el corazón y alma, por artificiales que no transmiten más que vacío. Por eso surge la necesidad de atar al arte con el capital, que sea cosa de empresarios y que la gente de a pie, por más que quiera, no pueda crear por el modo de vida limitante que requiera de sacrificarse para la maquinaría para tan siquiera sobrevivir. Tiene muchas ventajas para el orden mundial ya que, asegura que el pueblo sea sumamente inculto al punto que no se den cuenta de sus cadenas, y si lo hacen, lo den por sumido e irrevocable, consigue sacar rentabilidad y reducir a algo tan bello como el arte a meramente un negocio, y consiguen el desapego del proletariado entre sí, no tienen arte para comunicarse y la ignorancia supina asegura la asociabilidad, consiguiendo así matar definitivamente a cualquier movimiento obrero para la liberación del ser humano. Manteniendo incompletas a las personas por siempre, pero lo suficientemente completas para cumplir con el papel de máquina a la perfección.

Y es algo que sucede constantemente, cualquier ámbito creativo donde haya dinero por el medio se ve corrompido, en vez de crear arte genuino que transmite emociones y responda a preocupaciones humanas, se crea supuesto arte con la única intención de conseguir rédito económico, sin aspirar a nada más, porque en esta sociedad el dinero mide tu éxito, aunque a la hora de la verdad no sirva para nada, porque es un valor imaginativo que le tenemos que dar participando en esta farsa que se interpreta como orden que supone la sociedad.

Tampoco se fomenta de ninguna manera que se haga arte sin mayor intención que meramente expresarse o transmitir algo, si no buscas sacar dinero de tu obra es vista como una pérdida de tiempo, y dejando lo que la sociedad tenga que decir de nosotros, es verdad que una vez que empiezas a crear aún con esto en mente, sigue habiendo un pensamiento que da vueltas constantemente preguntándose si tendrán razón y de verdad estamos siendo infantiles al dejar de participar en la dinámica que la sociedad tiene para nosotros. Es una de las razones por las que la sociedad deja de crear, por creer que no merecerá la pena o que la obra no transcenderá en ningún sentido, que tampoco tiene porqué marcar un antes y un después. Estamos siendo víctimas de la manipulación por más que seamos conscientes de que existe, por más que sepamos que las reglas sociales carecen de sentido y están hechas para controlarnos, aún así participamos de lleno en ellas. Nos sentimos como un fraude por comportarnos en contra de nuestros valores, y nos preguntamos si realmente tenemos razón al tenerlos o si es inviable seguir a rajatabla con nuestros principios. Es complicado ir contracorriente en un mundo que parece que todos consiguen adaptarse a las injusticias y explotación, pero no muestra nada positivo en todo caso que la gente se adapte a ello, somos realmente resilientes al sufrimiento pero no por ello es razón de mantener nuestro sufrimiento por poder "resistirlo". Por eso es importante crear, insistir en que el orden mundial no nos pueda apagar nuestra luz, seguimos siendo creados por polvos de estrellas y seguiremos brillando con intensidad si renunciamos a lo preestablecido y abrazamos nuestra humanidad y lo que es correcto, es importante también tener el entorno propicio a ello, rodeándonos y haciendo comunidad de todos aquellos que se nieguen a doblegarse.

También es repetida la idea de que si se crea, tiene que ser algo significativo, crear una obra maestra para compensar haber dedicado tanto tiempo a ello. No crear por simplemente disfrutar de ello. Y si se tiene intención de crear una obra que transcienda y cambie el mundo de alguna manera, la única manera de conseguirlo es arriesgarse a publicar la obra. Es un enfoque que reduce realmente lo que el arte supone, hay críticos del arte contemporáneo por achacarlo de absurdo y que cualquiera pudiera replicarlo; la cuestión es que nadie lo hace. El arte contemporáneo está parcialmente corrompido por el capital (aunque en el pasado también se ordenaran obras para la gente influyente, a día de hoy es más relevante), pero no quita que la mayoría inmensa de artistas no se ven influenciados de ninguna manera por susodicho capital, y si una cosa positiva hay con el arte contemporáneo, es que se ha democratizado y todo el mundo tiene acceso a crearlo (aunque después nos limiten, pero antes también se hacía), aparte herramientas para propagarlo que antes se carecía. Solo ignorantes que no disfrutan del arte, ni pasado ni presente, son capaces de criticar el arte actual en ese enfoque, y tiene raíces fascistas el añorar el arte pasado y su grandeza, concepto extrapolado al resto de la ideología. Y siendo que una figura importante del fascismo era justamente un "artista" frustrado por crear basura, es irónico que achaque su mediocridad a que el baremo haya cambiado respecto a antes y solo se valore positivamente arte "objetivamente" peor. No era un artista ni creó arte en ningún momento, ya que no entendió lo que el arte significa en primer lugar, por eso era la víctima idónea de caer en la ignorancia necesaria para defender al fascismo, por incapacidad de entender el mundo y la gente que lo habita.

La gente se deja de esforzar de intentar mejorar sus creaciones, de conectar con ellos mismos, aparte por la percepción de la necesidad de crear algo grande y de requerir un don, otra parte importante del problema es que se ofrece dopamina de tan fácil acceso que modifica nuestros cerebros y consigue condicionarnos para que consumamos contenido elegido a dedo para nosotros, para desperdiciar nuestro tiempo en algo que no nos ofrece beneficio alguno. Consiguiendo por otra parte desanimarnos y perdamos todavía más la motivación de construir algo, creyendo que somos débiles de mente por caer en una trampa diseñada para justamente esto. El motivo por el cual son tan efectivas las redes sociales para que sean adictivas, es que requiere de muy poco esfuerzo para la dopamina, y siendo que los problemas mundiales al igual que personales consiguen que cada acción nuestra sea más pesada y sacrificada de normal, lo más cómodo resulta simplemente dejarse sumergir en contenido que ya está hecho para ti, y aliviar el dolor de los problemas exteriores en sumergirte en un pozo sin fondo del entretenimiento basura, convirtiéndolo eventualmente en nuestro escapismo de la realidad, en vez de que ese escapismo sea en algo positivo como crear o ayudar a comunidades, aportándonos valor con ello.

Tienen muy bien estudiada la psicología y conocen la naturaleza humana mejor que nadie, aunque quienes llevan a cabo esta clase de tortura hayan rechazado su humanidad hace años. No es sencillo en absoluto dejar el bucle que nos tienen inmersos, aún siendo conscientes de estar haciendo algo dañino para nosotros, una vez enganchados es muy complicado dejarlo atrás. No es diferente al tabaquismo o cualquier tipo de adicción, incluso se puede debatir si es más dañino incluso, una vez enganchado en el bucle de inacción salir de ahí llega a ser muy complicado, y apaga en gran medida el alma, sin ambiciones o aspiraciones para nada. Es comprensible, todas las personas que somos víctimas de caer en sus juegos, ya que todo tiene razón de ser, aún lo más malicioso que tan siquiera da rentabilidad; tiene razón por la cual existir. La arquitectura hostil es un ejemplo, es más rentable invertir en sin techos y que puedan producir para la maquinaria, pero se opta por no dejarles descanso tan siquiera y no tengan lugar seguro, y es que en el capitalismo se requiere de personas sin techo, que sirva como recordatorio al resto, que cualquier intento de desafiar al orden mundial hará que acabemos así, aunque la mayoría de sin techos lo son sin haber desafiado nada, sino que además ellos creían nunca acabar así. Aunque merece la pena preguntarnos si realmente la malicia por parte de la élite dominante sale a la esplendor porque lo más económicamente eficiente requiere de crueldad, o si es una malicia intrínseca de los líderes mundiales por crear un mundo donde la economía esté sujeta a la crueldad con tal de darle justificación. Al igual que las creaciones, nuestra vida hay que tratarlas como nuestra obra, porque en muchos sentidos lo es. Hay que tener ambiciones para que nuestra vida suponga algo, el objetivo que le queramos dar. Al igual que con las obras, hay un beneficio el seguir después de un tropiezo, nuestra vida también puede ser un historial de cómo hemos ido evolucionando, el ver cómo nuestras preocupaciones o objetivos a más corto plazo se han ido cumpliendo, o no, ver todo lo aprendido desde ese entonces. El ver cómo problemas que creíamos permanentes, se han ido solucionando. Y ver si estamos en el lugar que predecíamos estar en este punto, o si hemos cambiado completamente nuestro rumbo. Al igual que con las obras, nuestras vidas tratan de ir probando para ver lo que funciona y lo que no, con qué quedarnos y con qué no, también nos inspiramos en otras personas para nuestra propia creación, lo hacemos con nuestra propia vida. Crear nos permite vivir, y por más que se nos insista en no hacer ninguna de las dos cosas, la decisión acaba siendo nuestra, somos libres intrínsecamente siendo nuestro único limitante nuestra moral, en la mayoría de las ocasiones. Crear nos enseña cuál es nuestro estilo propio, por más que hayan unas tendencias en la sociedad por un estilo u otro, más vale ser el mejor en ser nosotros mismos a intentar copiar lo que el resto quiere, porque inevitablemente fallarás en el proceso.

Si por otro lado intentamos replicar las tendencias, inevitablemente fallaremos ya que es mantener una farsa, y no se puede sostener sin mucho sufrimiento innecesario detrás. Necesitamos de un estilo propio, un estilo que no falle a la hora de identificarnos. Al crear los estilos propios salen, aparte por gustos personales, por nuestras propias limitaciones o habilidades. No hay una forma incorrecta de crear siempre que sepas de qué trata el arte, todo el arte con buenas intenciones es maravilloso, y el proceso de mejora también lo es. El estilo propio en cuanto a nuestra vida, se define por fundamentalmente lo mismo, tenemos la presión de cumplir un estereotipo o con el estándar, cuando realmente eso es renegar de nuestro ser. Puede que incluso nos sea imposible cumplir con el estándar por alguna condición genética o complicación irreversible, no nos podemos calcar o transformar en lo que otras personas quieran, nos tenemos que tener el amor propio necesario como para ser conscientes que con ese mismo amor y confianza en nosotros, habrá quienes lo valoren, por ello no hay necesidad de adaptarse a nada o nadie. Tan siquiera si es una persona que admiramos, cada quien es único e irreemplazable, incluido tú.

Las comparaciones de las creaciones con nuestra propia vida no acaban ahí; ya que con el arte, sea cual sea nuestro estilo, siempre habrá un público que disfrutará de la obra en caso que la encuentren, al igual que habrá uno el cual no. En nuestra vida, nuestra personalidad y aspecto, puede atraer a diversas personas, al igual que habrá cuales no. Aunque se considere uno mismo, bajo los estereotipos impuestos, como alguien poco atractivo, aún puede ser lo que otro tipo de personas justamente esté buscando. Aparte que no es productivo en ningún sentido echarse a bajo uno mismo, con el cariño y confianza en uno mismo, hace imposible encontrar fealdad alguna, y si alguien la encuentra, es porque confunde la fealdad de su alma con fealdad ajena. Lo que quiero decir con esto es, que al igual que con nuestro arte y creación no la tenemos que filtrar en un baremo o cambiar para tener mayor público, lo mismo sucede con nuestras vidas. No tenemos que cambiar nuestra forma de ser para agradar más personas o para seguir ninguna norma social, solo hay que cambiarlo hasta el punto que nosotros estemos orgullosos y cómodos de ser quienes somos.

Vende mucho más una persona segura de sí misma, que no se doble ante nadie, antes que una persona socialmente percibida como guapa pero insegura de sí misma. Aunque los humanos por naturaleza nos guiemos visualmente a la primera, la personalidad es lo que determina si habrá una conexión sincera.

Según vayas creando, irás entendiendo más a tu propio ser, te preguntarás y cuestionarás las cosas de forma más seguida, y solo se puede llegar a la sabiduría con eso mismo. Tenemos las respuestas a la mayoría de problemas que nos concierne, simplemente hay que preguntar lo necesario para hallar las respuestas, y vivir lo suficiente para ver el resultado de ellas, y comprobar si estaban en lo cierto.